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E-3 vs H-1B: ¿qué visa le conviene a un profesional australiano?

Para la mayoría de los australianos, la E-3 supera a la H-1B en plazos y costo, pero la H-1B gana en doble intención. Así se comparan punto por punto.

Para la mayoría de los australianos, la E-3 supera a la H-1B en plazos y costo, pero la H-1B gana en doble intención. Así se comparan punto por punto.

Un ciudadano australiano con una oferta de trabajo en una ocupación especializada (specialty occupation) suele calificar tanto para la E-3 como para la H-1B, así que la disyuntiva E-3 vs H-1B es una elección real y no una opción por defecto. En resumen: la E-3 gana en rapidez, en costo y en la ausencia de sorteo, y ofrece mejores derechos laborales al cónyuge. La H-1B gana en doble intención (dual intent) y en la posibilidad de empezar con un nuevo empleador el mismo día en que se presenta la petición. Cuál de esos factores pesa más depende de si hay una green card en el plan. En nuestra práctica de visas E-3 para australianos empezamos con esta comparación con cada cliente australiano, y las secciones siguientes exponen los puntos que la deciden.

E-3 vs H-1B: el límite anual y el sorteo, la mayor diferencia práctica

El límite regular de la H-1B es de 65,000 visas por año fiscal, con otras 20,000 reservadas para titulares de maestrías o títulos superiores de Estados Unidos. La demanda supera con creces la oferta, por lo que USCIS realiza un registro electrónico en marzo y selecciona al azar. Un trabajador seleccionado no puede empezar un empleo H-1B sujeto al límite antes del 1 de octubre. Solo los empleadores exentos del límite (cap-exempt) pueden presentar peticiones en cualquier época del año.

La E-3 tiene su propio límite de 10,500 visas por año fiscal, pero en la práctica nunca ha sido una restricción. No hay registro, no hay selección y no hay fecha fija de inicio. Si la oferta llega en enero, usted puede estar en un consulado en febrero. Para un australiano cuyo empleador no llegó a tiempo a la ventana de registro H-1B o no fue seleccionado en el sorteo, la E-3 es la solución evidente.

Vía de presentación y costo para el empleador

Toda H-1B exige que el empleador presente el Formulario I-129 ante USCIS, con las tarifas gubernamentales correspondientes, antes de que el trabajador pueda solicitar la visa. La vía consular de la E-3 omite por completo la petición: el empleador obtiene la certificación de una Solicitud de Condición Laboral (Formulario ETA-9035), el trabajador solicita la visa en un consulado y la primera presentación ante USCIS solo ocurre si más adelante hay un cambio de estatus o una extensión dentro del país. Ambas categorías exigen la misma LCA con las mismas declaraciones sobre el salario prevaleciente, de modo que la obligación salarial es idéntica. El ahorro para el empleador con la E-3 es real, y para una empresa pequeña puede decidir la cuestión.

Duración y renovaciones

La H-1B se otorga por períodos de hasta tres años con un máximo de seis, prorrogable más allá de los seis años solo cuando una certificación laboral PERM o una petición I-140 lleva pendiente o aprobada el tiempo suficiente para activar las reglas de extensión de AC21. La E-3 se otorga por períodos de hasta dos años y no tiene un tope de seis años. Puede renovarla mientras se mantengan el puesto, la LCA y su intención de salir del país. La contrapartida es un papeleo más frecuente: un ciclo de dos años en lugar de tres.

Doble intención y el plan de green card

Aquí es donde la H-1B se gana su reputación. El estatus H-1B es de doble intención por ley, así que un I-140 aprobado o un ajuste de estatus (adjustment of status) pendiente no lo debilitan, y los funcionarios consulares no niegan visas H-1B por intención inmigrante. La E-3 no es de doble intención. Usted debe tener la intención de salir cuando termine el estatus y, aunque una petición de inmigrante no es un impedimento automático, una entrevista consular después de la aprobación de un I-140 requiere un manejo cuidadoso.

En la práctica, los australianos que quieren una green card siguen uno de tres caminos: cambiar a H-1B antes de que el proceso de inmigrante avance demasiado, mantenerse en la E-3 y solicitar el ajuste de estatus dentro de Estados Unidos sin viajar a un consulado en la etapa delicada, o presentar una autopetición como la EB-2 NIW con la misma disciplina de calendario. Nuestra página sobre la visa H-1B explica cómo manejamos el cambio.

Cónyuges e hijos

El cónyuge de un trabajador E-3 tiene estatus E-3D y está autorizado a trabajar para cualquier empleador como parte de ese estatus, sin una petición aparte y sin esperar un documento de autorización de empleo (EAD). El cónyuge de un trabajador H-1B tiene estatus H-4 y solo puede trabajar después de que el titular H-1B tenga un I-140 aprobado (o califique para una extensión de AC21) y el cónyuge obtenga un EAD. Para una pareja en la que ambos tienen carrera profesional, esa diferencia por sí sola puede resolver la disyuntiva E-3 vs H-1B. Los hijos en cualquiera de las dos categorías pueden estudiar, pero no pueden trabajar.

Cambio de empleador

La portabilidad de la H-1B conforme a INA 214(n) permite que un trabajador empiece con un nuevo empleador en cuanto USCIS recibe la petición de ese nuevo empleador. La E-3 no tiene regla de portabilidad. Un nuevo empleador debe obtener la aprobación de una solicitud de cambio de empleador con el Formulario I-129, o bien enviar al trabajador a un consulado con una nueva LCA para obtener una nueva visa, y el trabajador no puede empezar hasta que se complete una de las dos cosas. Ambas categorías otorgan un período de gracia de 60 días tras el fin del empleo, una vez por cada período autorizado, para encontrar un nuevo patrocinador o salir del país.

Cuál elegir

Elija la E-3 si necesita empezar pronto, si el empleador es sensible a los costos, si su cónyuge quiere trabajar o si el plan es pasar algunos años en Estados Unidos sin decidir todavía lo que vendrá después. Elija la H-1B si la green card es el objetivo declarado, si el empleador está exento del límite o ya ganó un registro, o si la movilidad laboral le importa más que la rapidez de la presentación. Muchos australianos empiezan con una E-3 y pasan a una H-1B cuando el plan de green card se concreta, lo cual es una secuencia sensata siempre que se tenga en cuenta el límite anual de la H-1B. Las mismas ventajas y desventajas, en sentido inverso, se presentan en las otras categorías de tratado, y nuestra nota sobre la H-1B1 frente a la H-1B muestra cómo los nacionales de Chile y Singapur enfrentan una decisión similar.

Si está comparando una E-3 con una H-1B y quiere tomar la decisión en función de su propio calendario y su situación familiar, una consulta con Capitol Law Partners puede trazar el camino adecuado para su situación. Programe una consulta.

Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento legal. Esta comunicación no establece una relación abogado-cliente.

Cagatay Ersoy. Estrategia práctica para fundadores, inversores y empresas en crecimiento.

¿Necesita ayuda con este tema? Consulte nuestra página de visa de tratado E-3 para australianos o programe una consulta.

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