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Por qué una reclamación por accidente de camión es distinta a la de un auto
Una reclamación por accidente de camión implica normas federales de seguridad, varios demandados y pruebas electrónicas que desaparecen en meses. Vea qué cambia y por qué.
Una reclamación por accidente de camión no es una reclamación por accidente de auto con cifras más grandes. El demandado suele ser una empresa, no un conductor. El estándar de cuidado lo fijan reglamentos federales, no solo las leyes de tránsito estatales. Las pruebas más importantes son electrónicas, están en manos de la otra parte y se sobrescriben de forma rutinaria en cuestión de meses. Y la aseguradora de la otra parte a menudo tiene un investigador en el lugar del accidente antes de que la persona lesionada haya salido del hospital. Entender estas diferencias explica por qué las primeras semanas importan tanto y por qué la estrategia se aparta de la de un choque común.
Más de un demandado
En un choque entre autos suele haber un conductor culpable y una póliza de responsabilidad civil. En un choque con un camión comercial, la responsabilidad puede repartirse entre varias partes: el conductor, el transportista (motor carrier) que lo contrató o lo arrendó, el propietario del tractor, el propietario del remolque, la empresa que cargó la mercancía, el intermediario de carga (broker) que organizó el envío y el taller que dio mantenimiento a los frenos. Cada uno puede tener su propia aseguradora y sus propios motivos para culpar a los demás.
Identificar pronto a cada posible responsable importa por dos razones. El seguro disponible es la suma de sus pólizas, y el plazo para demandar se aplica a cada uno de ellos por separado. Nuestro equipo de accidentes de auto, camión y motocicleta empieza por el registro federal del transportista y la información del informe del accidente, y luego sigue los documentos de arrendamiento, propiedad y envío para encontrar al resto.
Las normas federales fijan el estándar de cuidado
Los transportistas interestatales y sus conductores se rigen por las Federal Motor Carrier Safety Regulations. Esas normas limitan cuántas horas puede estar un conductor de servicio y al volante, exigen una licencia de conducir comercial y una certificación médica, imponen pruebas de drogas y alcohol, exigen la inspección y el mantenimiento periódicos de los vehículos y fijan estándares para asegurar la carga. La mayoría de los transportistas interestatales deben usar dispositivos electrónicos de registro (electronic logging devices) para controlar las horas de servicio.
La violación de estas normas es una prueba contundente de negligencia. Un conductor que superó el límite de horas de servicio, un transportista que puso en la vía a un conductor no calificado o una empresa que omitió las inspecciones obligatorias incumplió un estándar redactado específicamente para evitar el tipo de choque que ocurrió. Probar ese incumplimiento sigue el mismo esquema de cuatro elementos que describimos en nuestro artículo sobre cómo probar la negligencia en un caso de lesiones personales, pero las pruebas están en los archivos del transportista, no en el borde de la carretera.
Pruebas que desaparecen si nadie las exige
Las pruebas decisivas en un caso de camión suelen ser electrónicas y de corta duración.
- El módulo de control del motor registra la velocidad, el frenado, la aceleración y otros datos de los segundos previos a una colisión; esos datos pueden perderse cuando el camión se repara o vuelve a circular.
- Los registros de los dispositivos electrónicos de registro muestran las horas de servicio, y las normas federales exigen a los transportistas conservarlos solo durante seis meses.
- Las grabaciones de la cámara del tablero y de la cámara orientada hacia la cabina normalmente se sobrescriben de forma continua.
- Los registros de despacho, los conocimientos de embarque, el rastreo por GPS, los expedientes de calificación de los conductores y los registros de mantenimiento los guarda el transportista y pueden eliminarse según sus calendarios habituales.
Una carta de preservación de pruebas, enviada al transportista y a su aseguradora lo antes posible, les advierte que deben conservar este material. Si se destruye después del aviso, los tribunales pueden imponer sanciones e instruir a los jurados para que presuman que era desfavorable. Sin aviso, su pérdida es simplemente un vacío en su prueba. Nuestro artículo sobre qué hacer en la primera semana después de un accidente de auto cubre los pasos generales; en un caso de camión, la carta de preservación es el más importante.
La aseguradora actúa más rápido y con más fuerza
Los transportistas comerciales están obligados a tener una cobertura mínima de responsabilidad civil mucho más alta que la de los conductores particulares, y sus aseguradoras protegen esa exposición de forma agresiva. Muchos transportistas cuentan con equipos de respuesta rápida formados por ajustadores, investigadores y abogados de la defensa que se envían a los choques graves en cuestión de horas. Fotografían el lugar, entrevistan a los testigos y a veces se acercan a la persona lesionada o a su familia con un contacto temprano y ofertas. Su trabajo es armar la defensa del transportista antes de que la otra parte haya empezado. La respuesta práctica es la misma que en cualquier reclamación, pero con menos margen de error: no dé declaraciones, no firme nada y no acepte ofertas tempranas.
Lesiones, daños y fallecimiento
La física de un choque entre un auto de pasajeros y un vehículo que pesa muchas veces más produce lesiones catastróficas con mucha más frecuencia: daño en la médula espinal, lesión cerebral traumática, amputaciones y quemaduras. Los daños en estos casos incluyen gastos médicos de por vida, pérdida de la capacidad de generar ingresos y cambios permanentes en la vida diaria, que normalmente requieren economistas y planificadores de cuidados de por vida para cuantificarlos. Cuando el choque es mortal, la reclamación se convierte en una acción por muerte injusta (wrongful death) que presenta el representante personal (personal representative) del patrimonio del fallecido, con sus propios beneficiarios y plazos; nuestra página de muerte injusta explica cómo avanzan esos casos.
En Virginia y DC sigue aplicándose la negligencia contributiva (contributory negligence), y los transportistas alegan de forma rutinaria que el conductor del auto se le cruzó al camión, se quedó en un punto ciego o frenó de golpe. Los propios datos electrónicos del camión suelen ser la mejor respuesta a ese argumento, y esa es otra razón por la que deben preservarse.
Qué hacer ahora
Si usted o un familiar fue embestido por un camión comercial, consiga el informe del accidente, anote todo lo que recuerde sobre el camión y sus rótulos, guarde cada expediente médico y busque asesoría antes de que alguien de parte del transportista se comunique con usted. La carta de preservación debe enviarse esta semana, no después de que se haya recuperado.
Si un choque con un camión le cambió la vida por completo, una consulta con Capitol Law Partners puede poner en marcha la preservación y la investigación mientras las pruebas todavía existen. Programe una consulta.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento legal. Esta comunicación no establece una relación abogado-cliente.
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