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¿Qué se considera negligencia médica y qué es un mal resultado?

La negligencia médica no es lo mismo que un mal resultado. La prueba es si un proveedor razonable de la misma especialidad habría actuado de otra manera.

La negligencia médica no es lo mismo que un mal resultado. La prueba es si un proveedor razonable de la misma especialidad habría actuado de otra manera.

Una cirugía que fracasa, un cáncer que regresa, un medicamento que causa una reacción que figura en la etiqueta: nada de esto es, por sí solo, negligencia médica. En medicina hay malos resultados sin que nadie haya hecho nada mal, y la ley no convierte al proveedor de atención médica en garante de los resultados. Lo que se considera negligencia médica (medical negligence) es algo más limitado y más concreto: el proveedor hizo algo, o dejó de hacer algo, que un proveedor razonablemente cuidadoso de la misma especialidad no habría hecho, y esa desviación causó un daño que el paciente de otro modo habría evitado. Cada caso que llega al área de negligencia médica de Capitol Law Partners se evalúa primero frente a esa definición, y los malos resultados que no superan ese filtro son más o menos tantos como los que sí lo superan.

Los cuatro elementos que debe probar

Una reclamación por negligencia médica tiene las mismas cuatro partes en Washington, DC, Virginia y New York. Existía una relación entre proveedor y paciente, que crea el deber. El proveedor incumplió el estándar de atención (standard of care). El incumplimiento causó una lesión. La lesión produjo daños que la ley reconoce: gastos médicos, ingresos perdidos, dolor, discapacidad o muerte.

Cada elemento tiene que probarse por separado, y un caso puede fracasar en cualquiera de ellos. Los fracasos más comunes ocurren en el segundo y en el tercero. Un proveedor que hizo exactamente lo que exigía el estándar no responde por un mal resultado, y un proveedor que claramente quedó por debajo del estándar no responde si el paciente habría terminado en la misma situación de todos modos.

El estándar de atención es un estándar profesional, no de perfección

El estándar de atención es lo que un proveedor razonablemente prudente del mismo campo habría hecho en circunstancias similares con la información disponible en ese momento. Lo fija la profesión, no la mirada retrospectiva, y se prueba mediante el testimonio de otro proveedor de ese campo. Virginia aplica un estándar estatal, así que a un médico de urgencias de una zona rural se le compara con los médicos de urgencias de todo el estado (Commonwealth). Al especialista se le exige el estándar de su especialidad, y al médico general que asume una tarea propia de un especialista se le exige el estándar del especialista.

Las guías clínicas, los protocolos hospitalarios y el etiquetado de los medicamentos son prueba del estándar, pero no lo definen. Un proveedor puede apartarse de una guía por una buena razón y aun así cumplir el estándar, y un proveedor puede seguir una guía y aun así incumplirlo si la guía no se ajustaba al paciente. La pregunta siempre es qué habría hecho un colega cuidadoso, y por eso ningún caso de negligencia médica avanza sin un experto, un requisito que explicamos en cómo se prueba la negligencia médica ante un tribunal.

Una complicación conocida no es negligencia, pero la respuesta a ella podría serlo

Todo procedimiento conlleva riesgos que se presentan incluso con una técnica perfecta: infección, sangrado, lesión de un nervio, reacciones a la anestesia. Cuando ocurre uno de ellos y al paciente se le informó de antemano, la complicación en sí no es negligencia. Lo que muchas veces sí es negligencia es no reconocerla ni tratarla. Una infección posquirúrgica que no se detectó porque nadie revisó la herida ni actuó ante la fiebre es una reclamación distinta de la infección en sí. En cambio, una gasa olvidada dentro del paciente o una cirugía en el sitio equivocado no ocurren cuando se presta una atención adecuada, y los tribunales tratan esos hechos como negligencia evidente por sí misma.

Causalidad: el elemento que decide la mayoría de los casos

El demandante tiene que demostrar que, con mayor probabilidad que lo contrario (more likely than not), el incumplimiento causó el daño. Ahí es donde se ganan o se pierden la mayoría de los casos de diagnóstico tardío, porque un cáncer que pasó inadvertido durante seis meses puede o no haber sido tratable de otra manera seis meses antes. El experto tiene que vincular el incumplimiento con un resultado concreto peor: una opción de tratamiento perdida, una cirugía más extensa, una menor probabilidad de supervivencia, una lesión permanente que un tratamiento más temprano habría evitado. Las afecciones preexistentes complican este análisis, y los expertos de la defensa argumentarán que el resultado ya estaba determinado. Tratamos los casos de diagnóstico por separado en si un diagnóstico erróneo o tardío es negligencia médica.

El consentimiento informado es una reclamación propia

Un proveedor que realiza un procedimiento con competencia aun así puede ser responsable por no informar al paciente de un riesgo importante que luego se materializó. DC sigue la regla de Canterbury v. Spence, una conocida decisión del tribunal federal de apelaciones de Washington, que pregunta qué habría querido saber un paciente razonable. Virginia y New York preguntan qué habría revelado un proveedor razonable. En las tres jurisdicciones, el demandante tiene que demostrar que el riesgo no revelado es el que se materializó y que una persona razonable, debidamente informada, habría rechazado el procedimiento. Un formulario de consentimiento firmado es prueba de que hubo una conversación, no prueba de lo que se dijo.

Situaciones que normalmente son negligencia médica y situaciones que normalmente no lo son

  • Normalmente es negligencia: operar en el sitio equivocado, dejar un instrumento dentro del paciente, recetar un medicamento al que, según la historia clínica, el paciente es alérgico, no actuar ante un resultado crítico de laboratorio o de imagen que se recibió.
  • Normalmente es negligencia: dar de alta a un paciente con dolor de pecho sin explicación o con síntomas neurológicos sin hacerle estudios.
  • Normalmente no es negligencia: una complicación conocida que se informó al paciente y se trató con prontitud.
  • Normalmente no es negligencia: un tratamiento que fracasó cuando la elección entre tratamientos razonables era defendible.
  • Depende de los hechos: un diagnóstico que pasó inadvertido, una derivación tardía, una lesión de parto, una dosis de medicamento en el límite del rango.

Cuando la negligencia causó una muerte, la reclamación corresponde a la familia según las reglas de nuestra página de muerte injusta, con sus propios plazos.

Si cree que el error de un proveedor lo perjudicó a usted o a un familiar, una consulta con Capitol Law Partners puede contrastar los hechos con el estándar de atención antes de que usted se comprometa con un caso. Programe una consulta.

Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento legal. Esta comunicación no establece una relación abogado-cliente.

Sena Sahin. Asesoría clara para personas, familias y propietarios de negocios.

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