· Trusts & Estates · 7 min read
¿Quién será el tutor de un menor si los padres no pueden actuar?
Cuando los padres mueren, enferman o son detenidos, el tutor de un menor se designa por testamento, por tutela de reserva o por petición judicial. Cómo funciona cada vía.
Cuando los padres de un niño mueren, se enferman demasiado para cuidarlo o son detenidos o deportados, la ley no entrega automáticamente al niño al pariente más cercano. Alguien tiene que ser nombrado tutor de un menor (guardian of a minor), y la forma en que eso ocurre depende de si los padres planificaron con anticipación. Un tutor designado en un testamento es una propuesta que el tribunal suele respetar; una tutela de reserva (standby guardianship) entra en vigor ante un hecho desencadenante que elige el padre o la madre; la petición de un pariente sin ningún plan previo se decide según el interés superior del niño, a menudo con familiares que compiten entre sí en la sala. A continuación, cómo funciona cada vía en Washington, DC, Virginia y New York, y qué hacer con el dinero del niño.
Dos funciones: la persona y los bienes
Un tutor de la persona decide dónde vive el niño, a qué escuela va y qué atención médica recibe. Un tutor del patrimonio (guardian of the estate; el título varía según el estado) administra el dinero que pertenece al niño. A menudo la misma persona ocupa ambos cargos, pero no siempre, y el tribunal los examina por separado. Una tía cariñosa pero descuidada con el dinero podría ser la tutora adecuada de la persona, mientras un fiduciario o un profesional maneja los fondos. Nuestra práctica de tutela de menores se ocupa de ambos nombramientos, y lo primero que preguntamos es cuál necesita realmente la familia.
Cómo designar al tutor de un menor en su testamento
Un padre o una madre puede designar en su testamento un tutor para sus hijos menores. Las tres jurisdicciones permiten que esa designación oriente al tribunal, y los jueces la siguen salvo que la persona designada no sea idónea o que las circunstancias del niño hayan cambiado de una manera que el padre o la madre no pudo prever. La designación no opera por sí sola: tras el fallecimiento, la persona designada debe presentar una solicitud ante el tribunal (el tribunal de circuito en Virginia, el Tribunal Superior en el DC y, en New York, el Tribunal Sucesorio o Surrogate’s Court, o bien el Tribunal de Familia), y el tribunal confirma el nombramiento.
Dos advertencias. Si el otro progenitor vive y conserva la patria potestad, tiene prioridad sobre cualquier persona designada en un testamento; la designación importa sobre todo cuando ambos padres faltan o el otro progenitor no es idóneo. Además, una designación testamentaria no surte ningún efecto mientras el padre o la madre vive pero está incapacitado, y ahí entra la siguiente herramienta. Nuestra página de testamentos, fideicomisos y administración testamentaria explica cómo encaja una cláusula de tutor con el resto del testamento.
Tutela de reserva en caso de enfermedad o detención
La tutela de reserva permite que un padre o una madre designe por adelantado a una persona que intervendrá ante un hecho desencadenante definido, como su incapacidad, su muerte o su hospitalización, sin renunciar hoy a la custodia. Virginia, el DC y New York tienen cada uno una ley de tutela de reserva. El padre o la madre firma una designación; en algunas versiones el tribunal la aprueba de antemano, en otras la designación se presenta después de que ocurre el hecho desencadenante. Hasta entonces, el padre o la madre conserva plena autoridad. Después, el tutor de reserva actúa y el tribunal confirma el nombramiento dentro de un plazo determinado.
La herramienta se diseñó para padres con enfermedades graves o terminales. Se ha vuelto igual de importante para los padres inmigrantes, porque New York amplió su ley a los padres que enfrentan detención migratoria o deportación, y se ha pedido a otras jurisdicciones que hagan lo mismo. Un padre o una madre en proceso de deportación que no ha firmado nada deja el cuidado del niño en manos del pariente que llegue primero al tribunal, o del sistema de protección infantil. Una designación de tutela de reserva firmada, con copias en el expediente escolar y en poder del tutor designado, lo evita.
Petición cuando no hay ningún plan
Cuando no se firmó nada, un pariente u otro adulto solicita la tutela al tribunal. La petición identifica al niño, a los padres, el motivo por el que los padres no pueden actuar y por qué el peticionario es idóneo. Los padres que viven deben ser notificados y pueden consentir u oponerse. Si uno de los padres se opone, el tribunal nombrará un tutor en contra de esa oposición solo si llega a una determinación, como falta de idoneidad o abandono, que exija la ley estatal; la norma exacta varía, y es aquí donde se ganan o se pierden los casos impugnados. El tribunal puede designar un tutor ad litem (guardian ad litem) para el niño y puede entrevistar a un niño mayor sobre su preferencia.
Cuente con que el tribunal preguntará por el hogar, las finanzas del peticionario, sus antecedentes penales y cualquier intervención previa de los servicios de protección infantil. Cuente también con que otros parientes pueden presentar peticiones competidoras. La secuencia descrita en cómo solicitar la tutela de un adulto es una guía razonable de la mecánica, aunque las normas son distintas cuando se trata de un niño.
Órdenes de tutela y estatus migratorio
Para un niño inmigrante que ha sufrido abuso, negligencia o abandono por parte de uno de sus padres, una orden estatal de tutela puede ser el primer paso hacia un estatus legal. El Estatus Especial de Inmigrante Juvenil (SIJS) exige una orden de un tribunal estatal que coloque al niño bajo la custodia o la tutela de alguien y que determine que la reunificación con uno o ambos padres no es viable y que el regreso a su país de origen no responde a su interés superior. La petición de tutela debe redactarse teniendo en cuenta esas determinaciones, y el momento es decisivo: el tribunal estatal todavía debe tener competencia sobre el niño, y la edad en que esa competencia termina varía entre tribunales; en algunos termina a los 18 años y en otros continúa hasta los 21. Una tutela presentada un mes tarde no tiene arreglo.
El dinero del niño
Las compañías de seguros, los planes de jubilación y los tribunales sucesorios no pagan una suma global a un menor. Sin planificación, esos fondos quedan en una cuenta supervisada por el tribunal o requieren un tutor del patrimonio que constituya una fianza y presente rendiciones de cuentas hasta que el niño alcance la mayoría de edad. Dos herramientas lo evitan: un fideicomiso para hijos menores incluido en los testamentos de los padres, con un fiduciario que conserve el dinero hasta la edad que los padres elijan, y las cuentas de custodia conforme a la Ley Uniforme de Transferencias a Menores (Uniform Transfers to Minors Act) para sumas más pequeñas. En ambos casos conviene nombrar a la misma persona que se designe como tutor de la persona o, al menos, a alguien compatible con ella.
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Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento legal. Esta comunicación no establece una relación abogado-cliente.
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